dimarts, 17 de juliol de 2018

EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS - EDUCACIÓN DE CINE

El cine y las emociones. Una herramienta de carácter educativo para madres, padres, educadores y educadoras.

Esta sexta propuesta que analizaremos en este ciclo denominado “Educación de cine” se enmarca plenamente dentro de lo que podríamos denominar como la clásica propuesta de cine de Hollywood que combina con acierto calidad y mensaje. El director de este conmovedor drama, el australiano Peter Weir, nos presenta, a través de esta película, a un profesor, John Keating cuya principal preocupación es de que sus alumnos sean conscientes de que el día de hoy no se volverá a repetir y que por tanto hay que vivir intensamente cada instante de nuestra vida… La película cuenta con un eficaz guión que obtuvo un merecido óscar y que, además, está trufada de constantes guiños literarios, entre los que cabe destacar a célebres autores como Walt Whitman, Robert Frost y William Shakespeare.

La película nos muestra el transcurso de la vida de unos adolescentes en un elitista y estricto colegio privado de Nueva Inglaterra a finales de los años cincuenta. En dicho colegio, un grupo de alumnos descubrirá la poesía, el profundo significado del concepto de “aprovechar el momento (Carpe diem)” y la importancia vital de luchar por alcanzar los sueños. ¿Y quién es el artífice de todo esto? Pues un original y atrevido profesor llamado John Keating (interpretado de forma magistral por Robin Williams). Un profesor que consigue despertar las mentes de sus alumnos a través de métodos educativos que podríamos definir como nada convencionales.

El guion y los diálogos de la película transitan y nos hacen reflexionar sobre la influencia del sistema educativo en la sociedad a través de coartar y reprimir en gran medida, desde un principio el potencial individual de los jóvenes. Contra este sistema anquilosado y represor cuyos cuatro pilares básicos son la tradición, el honor, la disciplina y la excelencia se enfrenta, sin concesiones, el profesor John Keating que pretende influir en sus alumnos de una manera más abierta y positiva, intentando que busquen siempre una nueva perspectiva, exigiéndoles que hagan el esfuerzo de ver las cosas de forma distinta, y advirtiéndoles que nuestra visión del mundo y de las cosas dependerán siempre de la perspectiva y el ángulo que utilicemos para mirar y analizar.

“Me he subido a mi mesa para recordarme que debemos mirar constantemente las cosas de un modo diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba. Si no me creen, vengan a comprobarlo.”


No, Keating no es un descerebrado que quiere poner todo patas arriba… Su principal objetivo es disfrutar de cada situación y animar a sus alumnos para que sean creativos y que escuchen a sus compañeros. A Keating le preocupa que sus alumnos sean capaces de apasionarse y amar para que un día no lleguen a lamentar haber malgastado de forma egoísta su capacidad de amar, de dar vida para ser feliz y hacer felices a otras personas de su entorno.

La película está plagada de textos y frases inspiradoras, entre ellas, vale la pena destacar un fragmento de un poema de Walt Whitman que define la esencia que nos propone de forma constante el protagonista:

“Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta”.

¿Qué valores nos aporta su protagonista, John Keating?

Si tuviésemos que destacar un valor de John Keating que sobresale especialmente tendríamos que hacer referencia a su capacidad de liderazgo y motivación. Este peculiar profesor aglutina lo que determina ser un auténtico líder y se marca un notable objetivo en su tarea docente: enseñar a sus alumnos a ejercer una constante reflexión crítica que les permita convertirse en seres pensantes y creativos en lugar de meros repetidores de conceptos ya manidos. Por desgracia, la metodología del profesor Keating acabará chocando con las anquilosadas estructuras educativas del conservador colegio aristócrata para varones en el que trabaja, y sus técnicas serán duramente cuestionadas.

John Keating es el profesor que todos hubiésemos querido tener y que pone de manifiesto unas cualidades muy apreciables: motivador, inspirador e inconformista. Siempre optimista, alentador en todos los contextos e invitando constantemente a sus alumnos a no conformarse con lo habitual y corriente. Sus palabras y consejos siempre van a estar orientados al hecho de que sus alumnos se sientan únicos y extraordinarios.

John Keating no se cansa de repetirnos constantemente en todos los fotogramas de la película el concepto de “aprovecha el momento (Carpe diem”). En toda su intervención educativa aporta grandes dosis de pasión. Significativo diálogo en este sentido el que tiene lugar en una de sus clases de literatura, donde consigue contagiarnos su pasión y entusiasmo por hacer de la vida algo siempre extraordinario, un lugar en el que el trabajo y el dinero son necesarios pero no lo más importante.

“No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana. Y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, los negocios y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos”

En el momento que se estrenó la película todavía no existían internet ni las redes sociales, así que es de presumir que si la película hubiese sido rodada más próxima a nuestros días, quizás, el director, Peter Weir, hubiese reservado unos diálogos para que John Keating pudiese referirse a sus efectos manipuladores y de condicionamiento. Quién sabe, a lo mejor habría incluido y hecho referencia en el guión a las reflexiones que realizó en su momento Umberto Eco sobre las redes sociales en su célebre texto titulado “La invasión de los necios”.


"Diarios de la calle"

La próxima semana analizaremos los valores que nos transmite otra gran película sobre el mundo de la educación cuyo título es “Diarios de la calle”. Una propuesta cinematográfica más reciente firmada por el director Richard LaGravenese en el año 2007. La acción se enmarca en un Instituto de Estados Unidos cuyos alumnos son jóvenes que viven en barrios marginales y al cual llega una joven profesora recién licenciada con nuevas ideas. Después de un mal comienzo, descubre cómo ganarse su respeto y atención a través de una especial “arma secreta”: “El diario de Ana Frank”.





Artículo de Daniel Fernández

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